Cuando el universo conspira contra nosotros.

A menudo los escritores debemos afrontar el terrible reto de poner a trabajar a la musa. Esos días en que sabes qué quieres escribir pero no cómo enfocarlo. Y entonces piensas "bueno, improviso, que ya lo he hecho otras veces y me ha salido bien". Un error, porque a veces el universo conspira en contra de los escritores y nos roba la inspiración incluso para improvisar. Así que no nos queda más remedio que tomar boli y papel y pensar. Os aseguro que esto es peor que enfrentarse a un montón de marujas en las rebajas para coger unas bragas del montón de "todo a 1 euro".

Te pasas las horas golpeando el papel con el bolígrafo preguntando: ¿y ahora qué? ¿Dónde se supone que deben ir los personajes? ¿Por qué no me hablan? ¿Por qué mi gato duerme 17 horas al día y yo no puedo? ¿Por qué el cielo es azul y no violeta? ¿Por qué quiero ver Los simpson aunque ya haya visto ese capítulo 100 veces?

Al final desistimos, arrojamos la libreta a un lado y nos vamos a comer galletas hasta que la báscula nos indica que perder la musa trae consecuencias, y no solo el no poder escribir. Se te seca el seso, la inspiración se esfuma, y cuando pasa una semana y ya te das por vencida, de pronto estás dispuesta a irte a dormir y boom! Se convirtió en chocapics ideas.


Entonces rápidamente recoges la libreta de donde la tiraste, empiezas a escribir como loco, tironeándote del pelo y diciendo "sí, sí, sí. Esto es marcha". Y ríes para tus adentros, como villano de Disney, pensando "seré el próximo líder mundial". No, eso no. Pero sí piensas, con creciente alivio, que al final las piezas encajan, que el puzzle está completo y solo falta escribirlo.

Esto me ha pasado recientemente con la saga de Siete Pecados. Escribí Delirio en 2008-2009, y este año decidí liberar el e-book como descarga gratuita. Sabía -y sé- a dónde me dirigía con la segunda parte, Sombras, pero a la hora de escribir algo no cuajaba. Escribía y escribía pero ni siquiera improvisar llenaba los huecos de la trama. Así que desistí, regresaba, lo volvía a dejar. Hasta que hace unos días, mientras hacía unas compras, la chispa prendió la llama y todo encajó en su lugar. ¿Y sabéis qué? Por mucho que a veces nos dé dolor de cabeza sacar adelante nuestras historias, no hay nada más gratificante que cuando están escritas y has sufrido lo tuyo para que queden bien.


You May Also Like

7 Sombrereros

  1. Ains, qué razón tienes! Es tan frustrante cuando tienes ganas de escribir, cuando se te agolpan las ideas en la cabeza, pero a la hora de plasmarlas en papel no tienes ni idea de cómo conectar esas ideas entre sí o cómo interactuar a los personajes... me pasa (me está pasando) y es horrible. Y luego, de repente, ¡pum! todo encaja, todo se coloca en su sitio, los personajes saben que hacer y la historia fluye. Lo malo es cuando la inspiración llega en un mal momento, en un instante que no puedes o no tienes tiempo de escribir.
    En serio, no sabes cómo te entiendo. De acuerdo al 100% contigo!
    Besitos

    ResponderEliminar
  2. Yo empecé una novela, Mariposa, con unas ganas tremendas y de repente, no supe seguir... Y apareció Charlotte, tras terminarla, la pieza que me faltaba en Mariposa apareció y pude terminarla. A veces lo que ocurre es que no es el momento de esa historia, sino de otra...

    ResponderEliminar
  3. Además de verdad: cuanto más se sufre al final más se las quiere... si es que son como retoños malcriados...

    Besos!

    ResponderEliminar
  4. Amén. En el momento en que aparece "esa chispita" que faltaba, es cuando todo cobra sentido y la historia avanza.

    ¡Besos!

    ResponderEliminar
  5. Bf.. Eso es muy frutrante, no encontrar las palabras para decir lo que quieres y que cuando piensas que lo tienes dejas de tenerlo..
    Si que es verdad.. Es mejor que cueste un poco a que no lo haga, ese sentimiento que te llena cuando esta terminado es.. incomparable.

    ¡Besitos!

    ResponderEliminar
  6. Me ha pasado muchísima veces, así que te entiendo. La mente del escritor funciona de una manera curiosa. ¡Saludos!

    ResponderEliminar
  7. Me encantan estas entradas que haces últimamente con los gifs, muy ilustrativas x)
    Hay muchas veces que la musa no pone de su parte y, efectivamente, desistimos, pero es que las musas no tienen que bailar para nosotros ni mucho menos. Nosotros tenemos que hacerles bailar, y cantar, y hacer una pirueta mortal con saludo incluido si hace falta. ¿Que sale solo porque están de buenas y cooperan? ¿Que estás en racha? Pues bien. ¿Que tienes grandes ideas y no sabes plasmarlas? Date una vuelta con papel y boli en mano, escucha música, ya sabes, tú necesitas comida para sobrevivir, las musas también necesitan su propio alimento, y tú eres el único que puedes dárselo :33
    (y estas son mis reflexiones con tu entrada de hoy ^^)
    ¡Un besito graaaande!

    ResponderEliminar

En la caja de comentarios se reciben todas las opiniones, siempre y cuando no contenga spam y/o faltas de respeto hacia el autor del blog y otras personas. Gracias.