Autodición y publicación tradicional. ¿Por qué gana la primera?

Actualmente la mayoría de escritores prefieren llevar su carrera desligados totalmente de las editoriales. Amazon y otras plataformas de autoedición se han convertido en el nuevo hogar para todo aquel que quiera compartir su obra. Algo que hasta hace poco parecía la salida más triste y derrotista a la que se agarraba un escritor. Para muchos, la persona que decidía vender sus historias a través de su blog o página web, sin una editorial que lo respaldase, se trataba de alguien sin talento. El pensamiento más común es que se autoeditaban porque sus obras eran tan malas que ninguna editorial se interesaba por ellos.

Un completo error. No hay salida más digna para alguien dedicado a las letras que ofrecer su trabajo como crea conveniente. Bien sea grautítamente a través de un blog, red social o página web, o bien a través de una plataforma de autoedición (Amazon, Lulú...), es igual de respetable que aquél que está en una estantería, bajo un sello editorial.

No nos confundamos. Un escritor no se hace escritor porque firme un contrato. Un escritor es escritor porque no puede vivir sin escribir. Porque vive escribiendo. En definitiva, porque escribe. Sé que hay mucho debate acerca de ésto; algunos aseguran que los "escritores profesionales" son protegidos por una gran empresa, mientras que los escritores amateur son aquellos que se autopublican o regalan sus historias. Otro error más.

El principal error que cometen muchos es menospreciar a la persona que está detrás de una historia. Persona que ha empleado su tiempo y su energía en culminar un historia, con el deseo de compartirla, y emocionar a cualquiera que desee perderse entre sus páginas. Y esto no solo ocurre entre el sector de lectores, sino también en el editorial. Pues lejos de ofrecer un contrato que proteja al escritor, lo firman para beneficiar a otros más que a quien escribe.

¿Por qué afirmo esto? Porque el escritor tiene suerte si cobra un 10% de cada libro vendido. Si la novela vale 17 euros, el escritor verá 1 euro, mientras que los 16 restantes se quedan por el camino. El cálculo no es correcto, es solo un ejemplo. Es probable que se quede con poco más de un euro o poco menos, dependiendo del costo del libro. Y esto empuja a la necesidad de vender más de 1,000 copias para sacar algún beneficio, cosa bastante difícil en un país como éste. Donde todo el dinero del markéting se va para escritores consagrados (nacionales e internacionales) que se saben que será un éxito, aunque el libro no sea muy bueno.

Si las editoriales decidieran repartir mejor la publicidad, muchos más escritores nacionales tendrían la oportunidad de llegar a hacerse un nombre. De compartir con más gente sus historias y, sobre todo, de obtener más beneficio de su trabajo. Porque hablar de cobrar más que el 10% del total de ventas es una utopía ahora mismo. Por eso muchos escritores ya no pasan por el aro.

Antiguamente tenías que estar en una editorial sí o sí para que te considerasen escritor. Pero eso ya está terminando gracias a muchos valientes que demuestran que con paciencia, trabajo duro y amor hacia tu novela se puede conseguir lo mismo, o incluso más, vendiendo a través de Amazon.

Existen muchos casos de escritores que son éxitos de ventas en Amazon y no firman con ninguna editorial, porque saben que perderán si lo hacen. A veces, ganar un puesto en "una de las grandes" no significa gran cosa. A veces, es mejor labrarse un camino propia sin nadie que esté por encima. Con esfuerzo, uno mismo puede conseguir vender una buena cantidad de copias de una novela en cualquier plataforma de autoedición si sabe promocionarse. Y ahí es donde está la cuestión: si un escritor debe promocionarse aunque esté respaldado por una editorial, ¿por qué mejor no se promociona a sí mismo sin tener que compartir los beneficios? Amazon ofrece ganar hasta el 70% de las ganancias, y, comparándolo con solo el 10% que ofrece una editorial, la balanza está muy desequilibrada.

Quizás Amazon no pueda abrirte las puertas de todas las librerías de España (o el resto del mundo), como sí lo consigue una buena editorial (pues las pequeñas, aunque se esfuerzan, no tienen el mismo alcance). Pero al menos te abre las puertas de todo el mundo a través de una pantalla: ordenador, lector electrónico, móvil, tablet, ipad... Ofrecer un buen precio y ser accesible por cualquier plataforma digital es una opción tan buena como cualquier otra. Y lo mejor de todo es que apenas debes compartir los beneficios que, actualmente, tal como están las cosas, son necesarios. El escritor, hoy día, no puede vivir de escribir. Al menos, no la mayoría. Pero puede ver recompensa en su trabajo, no sólo por el hecho de recibir más dinero, sino de ver cómo sus novelas y/o relatos llegan a sitios que nunca creyó posible.

Incluso ésta es una buena opción para hacer que las editoriales te escuchen. Muchos bestseller que llenan las estarerías nacieron en un blog o aparecieron en Amazon, despertando la curiosidad del lector gracias al precio, a la accesibilidad y, sobre todo, a la valentía del escritor por ofrecer cosas nuevas sin miedo. Apostando por sí mismo. Que, a fin de cuentas, ése es el camino. Para que los demás apuesten por un escritor, antes debe ser el mismo escritor el que apueste por él. Por el trabajo que ofrece. Rompiendo la barrera de prejucios de "si no está en una editorial, es que no vale la pena".

Estas plataormas digitales ofrecen una opción más, compitiendo directamente con la "opción tradicional", y que los escritores prefieren viendo que las editoriales, actualmente, no cuidan ni al lector ni al escritor. A algunos les va bien, y a otros no tanto; pero sin dudar, Amazon y similares no encierran al escritor, limitándolo. Sino que le enseña y pone a su disposición herramientas para hacer lo mismo, pero de otro modo.

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