Combatir el bloqueo.

Uno de los principales motivos para perder las ganas y la pasión por escribir durante un corto periodo de tiempo es el famoso bloqueo del escritor. Ese lapso de tiempo que puede durar desde un día a varios meses y que desanima al escritor hasta tal punto, que le resulta imposible ponerse delante de la hoja en blanco y dejar volar la imaginación.

Es cierto que enfrentarse a algo que no puedes controlar asusta, desanima y hasta suscita varios sentimientos negativos acerca de escribir. Como a la persona que le muerde una serpiente mientras da un paseo por el campo y, tras dicho episodio, se ve incapaz de volver a disfrutar de la naturaleza sin miedo. El bloqueo es otro episodio traumático para la vida de una persona que se dedica a contar historias. Resumiendo: es cortarle las alas cuando quiere volar bien alto.

Muchas formas hay de recuperarse de esto. Varios consejos van desde descansar para que la inspiración llegue hasta buscar a la musa a través de un libro, una canción, una película o un viaje. A veces funciona y los hilos conductores de la obra vuelven a desenredarse, abriéndose paso en la mente del escritor el modo de seguir pero, en la mayoría de ocasiones, no sirve de nada tanto esfuerzo.

En realidad, se trata de algo más simple. Pensemos que muchas veces cuesta continuar una historia porque se alcanza una parte que es lenta, pesada o incluso aburrida. Y el bloqueo surge precisamente por eso. Si hasta el mismo escritor se aburre escribiéndolo al punto de no querer seguir, ¿cómo crees que se sentirá el lector cuando lo lea? Del mismo modo, por supuesto. ¿Existe entonces un método de romper con ese bloqueo mental? Sí: escribiendo algo que te apasione. Si el problema reside en que no quieres escribir porque te aburre esa parte, porque es pesado o porque no sabes cómo llegar al otro lado, entonces no lo pienses. Hazlo. Deja volar la inspiración y escribe aquello que te haga sentir bien, algo que te gustaría leer en otra historia y, sobre todo, que no te aburra. Tarde o temprano el bloqueo se disipará casi sin tan inesperado como surgió.

Los escritores deberían poder escribir acerca de lo que le hacen felices, y no torturarse a sí mismos con escenas o capítulos que no solo no conducen a nada bueno, sino que además les hace sentir un fuerte deseo por no narrar esa aventura. La clave está en desenvolverse en escenas capaces de mantenerte pegado al teclado o a la hoja de papel, no alejado. Cuando se escribe algo capaz de emocionarte y animarte, es difícil que surja un bloqueo y, por tanto, no deberás pausar la obra hasta que la musa decida visitarte unas cuantas semanas después.

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2 Sombrereros

  1. Un gran artículo, Hollie.
    También sucede a veces que somo nosotros mismos quienes nos bloqueamos, al querer narrar de forma pefecta una escena que hemos visualizado mil veces en la cabeza, y que a la hora de transportarla al papel no logramos que quede como queremos. Pierde fuelle y magia y eso nos hace estancarnos y no poder avanzar con el guión previsto.
    O al menos es lo que me sucede a mí. Creo que nos autolimitamos por miedo en algunas ocasiones.
    Un abrazooo

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  2. Que sabias palabras. A veces hace falta leerlas de otra persona para aceptar bien lo que nos pasa.
    Justo coincido con el comentario de arriba, de Rebeka. Querer llegar a la perfección en una escena que te has imaginado en tu cabeza y no conseguir nada de lo que realmente querías es estresante y al final acaba ganando el hecho de no escribirlo y tenerlo siempre en tu cabeza...

    :)

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