De cuando te enamoran tus personajes.

Me encanta el New adult. Qué puedo decir, me tiene loquita este género aunque admito que hay que escarbar bastante para encontrar novelas inolvidables. Aunque en general, la mayoría de ellas entretiene y mucho. Todo es cuestión de cada gusto personal, pero en general, tengo un buen trato con el género. Y eso que ya lo escribía, sin saberlo ni nada, antes que el género llegara a nuestros oídos. Allá por 2010. Hablo ni más ni menos que de mi trilogía Mascarada, a la cual le tengo un cariño infinito y muchas ganas de ampliar y mejorar para que encuentre un buen hogar. Algún día. Tengo fe en esta historia porque tiene unos sentimientos muy intensos, desbordantes y reales. Como a mí me gusta.

De hecho, hoy vengo a explayarme un poquito sobre cómo me gusta indagar en la mente y sentimientos de los personajes. Algo que hasta hace unos 5 años, no se me daba nada bien. Pero Mascarada fue el antes y el después, y me hizo saber que sí se me da bien escribir de romance realista. Además, me gusta que la gente se lleve sorpresas. Que empiece leyendo que es una historia más y vea que no, que va más allá y es una historia de personajes. De los que sienten, lloran, ríen, aman, odian, etc. Porque así es la vida: un conjunto de emociones que nos hace estar en una gran montaña rusa.

Últimamente sigo con mis dos novelas online: La noche es nuestra y Quiero estar a tu lado. Son dos novelas NA muy distintas entre sí. Partiendo porque sus protagonistas, son diferentes, y cada uno de ellos ha llevado una vida que nada se parece al otro. Esei y Zachary son dos chicos fuertes, pero quizás Zachary es más intenso. Yo lo imagino como un huracán, arrasando con todo. Mientras que Esei es más de pensar que de actuar sin más. ¿A alguien más le encanta perfilar a sus personajes? Yo disfruto como una enana escribiendo sobre ellos y a veces desearía que las novelas durasen toda la vida, pero si eso pasara, no podríamos escribir sobre otras cosas.

Por otro lado, Gadea es una chica terca, vehemente y que no se rinde tan fácil cuando quiere algo. Grace, sin embargo, es más dulce y más tranquila. Le gusta hacer las cosas a su modo porque considera que las prisas y los límites no son lo suyo. Pero ambas son unas guerreras, de las que cometen errores pero también los subsanan sin importar lo que cueste.

Y por si eso no fuera suficiente, La noche es nuestra me lleva a Madrid, en la actualidad. Mientras que Quiero estar a tu lado me traslada a Tempe (Arizona). Ambas ciudades preciosas, que me encantan, y perderme en ellas de mano de mis personajes es lo mejor del mundo. Y quiero que ambas novelas estén a la altura de esa preciosa anatomía que tienen, y que Google me acerca lo más que puedo, o necesito.

¿Y vosotros qué estáis escribiendo?

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